2025: El año en que la IA se rio de los escépticos (y por qué 2026 será físico)

Balance IA 2025: el año que rompió el "muro" y superó expectativas. Descubre las tendencias de 2026: la IA sale de la pantalla con robótica física y wearables.

OPINIÓN

Curiosidad Artificial con ayuda de Gemini 3 PRO

1/18/20265 min read

Ilustración que muestra IA digital rompiendo un muro en 2025 y transformándose en robots y gafas inteligentes físicas en 2026
Ilustración que muestra IA digital rompiendo un muro en 2025 y transformándose en robots y gafas inteligentes físicas en 2026

¿Recuerdas cuando decían que la IA había tocado techo? ¿O cuando pensábamos que los agentes autónomos nos quitarían el trabajo antes de Navidad? Ha llegado el momento de repasar el 2025 y mirar hacia el 2026.

Si 2024 fue el año del descubrimiento, 2025 ha sido el año de una aceleración brutal. Se ha escrito mucho sobre si estábamos ante una burbuja financiera o una revolución real. Hoy, en enero de 2026, tengo una noticia buena y una inquietante: la revolución es real, pero las reglas del juego han cambiado por completo.

Si te has sentido abrumado este año, no estás solo. Vamos a diseccionar qué ha pasado realmente y, lo más importante, qué nos va a atropellar (quizás literalmente, si hablamos de robots) en 2026.

¿A quién le importa si la IA sueña con ovejas eléctricas?

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El muro que nunca existió

Empecemos por el rumor más extendido de 2025: el famoso "muro del escalado". Se escribieron ríos de tinta digital diciendo que añadir más datos y potencia ya no servía de nada, que los LLMs se habían estancado.

Spoiler: Era mentira.

El cierre de 2025 ha sido de infarto. En apenas un mes, lanzamientos como Gemini 3 y las actualizaciones de GPT-5 han pulverizado esa teoría. Como ya adelantábamos cuando analizamos que la IA había avanzado "30 años en solo 3", la velocidad no es lineal, es exponencial. Los modelos de hoy no solo son más listos; razonan, entienden el contexto, usan herramientas de forma autónoma y, sinceramente, asustan un poco por su eficacia.

¿La lección? Desconfía del ruido. A veces, quien grita "freno" es simplemente quien se ha quedado sin gasolina para seguir la carrera.

La paradoja de OpenAI: ganar miles de millones para perder aún más

En octubre lanzamos una pregunta al aire: "¿Llegará OpenAI a fin de mes?". Analizábamos su estrategia de quemar dinero como si fuera leña.

Los datos de cierre de año son dignos de una película de Hollywood. OpenAI ha triplicado sus ingresos (¡12.000 millones!), pero sus pérdidas siguen siendo astronómicas. Es una carrera de resistencia financiera. Su apuesta es clara: gastar hoy para ser los dueños del mundo mañana.

Pero ojo, porque Europa y Asia han despertado. Como vimos al analizar modelos como DeepSeek o Mistral, la eficiencia se está volviendo tan importante como la potencia bruta. Quizás no hace falta ser el más grande para ser el más listo.

2025: El año del "Becario" agente (con supervisión)

Prometieron que 2025 sería el año de los agentes autónomos. Y sí, la tecnología llegó. Modelos como Claude, GPT y Gemini son capaces de utilizar herramientas como la búsqueda en internet de forma autónoma y todos disponen de capacidades agénticas para usar ordenadores, mover el ratón y ejecutar tareas complejas dentro de un navegador. Merecen una mención especial:

  • Perplexity con su navegador Comet que incorpora agentes autónomos que hacen las cosas por ti dentro del navegador.

  • Manus que es un motor de agentes basados en modelos de terceros que desarrolló una empresa china que ha sido recientemente adquirida por Meta. ¿Quiero eso decir que veremos agentes en Facebook y WhatsApp  en 2026?

Pero nos hemos topado con un problema humano: la confianza.

Como comentamos en "El becario que nunca aprende", tener una IA que hace cosas es genial, pero tener una IA que las hace sin que sepas cómo ni por qué es aterrador para una empresa. Hemos visto casos de agentes "entrando en pánico" digital o exponiendo datos.

La realidad de 2025 es que la IA agente existe, pero la tenemos (y debemos tenerla) atada en corto. Son herramientas increíbles para la productividad personal, pero la autonomía total empresarial aún requiere de una "infraestructura de confianza" que apenas estamos construyendo.

¿Qué nos depara 2026? La IA sale de la pantalla

Si hasta ahora la IA vivía en tu navegador, en 2026 se va a mudar al mundo físico. Preparaos para tres tendencias que lo van a cambiar todo:

1. La IA te mirará a los ojos (Wearables)

Olvida sacar el móvil. Apple, Meta y Google van a por tus ojos. Las gafas inteligentes con IA contextual serán el gran campo de batalla. Imagina un asistente que ve lo que tú ves y te susurra información al oído. Ya filosofamos sobre esto cuando Google llevó Gemini a los coches; el siguiente paso es llevarlo en la cara. Aunque no descartamos que las empresas nos sorprendan con todo tipo de tecnología para vestir como pulseras, cinturones o alfileres. Ahora mismo es difícil saber en qué están trabajando pero tenemos claro que en 2026 saldrán al mercado nuevos artilugios que incorporarán la IA como principal reclamo.

2. Robótica: el salto al mundo real

Tesla con Optimus, Figure, 1X... Los robots humanoides dejarán los vídeos de YouTube para entrar en las fábricas y almacenes. En 2026 será el año en que dejemos de verlos como ciencia ficción para verlos como maquinaria industrial. Y aunque hay quienes dicen que no esperes que un robot te prepare el desayuno mañana, lo cierto es que NEO de 1X promete entrar en tu casa para hacerte la vida más fácil, aunque en realidad no serán robots 100% autónomos. Los robots como NEO que tienen un cuerpo humanoide "blandito" podrían aparecer en tu tienda de ropa favorita y pasarse el día doblando la ropa que los clientes desordenan. ¿Es probable? Quizá no, pero tampoco es imposible.

3. IA en el "Edge" (privacidad y potencia local)

Esta es mi apuesta favorita. Modelos potentes que corren en tu móvil, sin enviar datos a la nube. Es la respuesta a la preocupación por la privacidad que analizamos al hablar de Lumo. Más rápido, más barato y, sobre todo, más privado.

Tu misión para 2026: no seas un pasajero

2025 nos ha enseñado que el ritmo no va a parar. Al contrario. Y aquí hay un riesgo real del que ya hemos hablado: el sedentarismo cognitivo. Si la IA razona mejor y los robots se mueven mejor, ¿qué nos queda a nosotros?

Nos queda el criterio. Nos queda la ética. Nos queda la capacidad de decidir para qué usamos todo esto.

El reto de 2026 no es tecnológico, es humano. No te conformes con ser un usuario pasivo que sigue tutoriales como un Lemming. Conviértete en un explorador. Prueba las herramientas, cuestiónalas, rompe cosas y, sobre todo, mantén la curiosidad encendida.

El futuro no es lo que va a pasar. Es lo que vamos a hacer con lo que está pasando.

¿Y tú? ¿Estás listo para ponerte unas gafas con IA o prefieres mantener la tecnología en la pantalla?